Descubrir que hay una Barcelona más allá de las fronteras establecidas por tu propia ignorancia, que hay algo mejor si dejas la mente en blanco y permites que los pies te guíen a través de calles, callejones y grandes avenidas.
Dejar que el sol inunde tu cuerpo y te de vida para que las sombras del barrio gótico no puedan sucumbirte, respirar el olor del mar de la barceloneta.
Sentir la naturaleza bullendo en el parque de la ciudadela, para que sin darte cuenta, tus latidos te arrastren hasta una jam sesión de claqué que hace que toda tu piel se erice al compás de los cajones y las claquetas contra la madera, para terminar el día cruzando el Arco del Triunfo, porque no hay broche mejor para este descubrimiento que hacer una salida por la puerta grande.
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