Y me levanto a una hora razonable, demasiado pronto para mi estando de día libre, desayuno en una cocina gigante leyendo el periódico y salgo a la calle y la ciudad me sonríe y las calles me saludan y el cielo se rinde ante mi, porque hoy, después de algo de tiempo, hoy vuelvo a estar en casa y el aire es diferente y eso siempre se agradece
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